Su navegador no acepta script puede que visualice incorrectamente algún elemento de esta página
Alta Eliminar






L M M J V S D
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    
 






Alimentos de Aragón

Visítanos en FaceBook
Enlace a nuestro canal de Youtube

Edita Aragón Liberal

Asociación de amigos de Aragón Liberal

Manos Unidas

nuestros blogs

enlaces recomentados

Colabora con nosotros

Correo

Asociación de amigos de Aragón Liberal

Manifiesto Libertad 2.0


EN RED:

Un millón de velas

NOTICIAS

Versión para imprimir Versión para Imprimir Enviar a un amigo Enviar a un amigo
16.4.2016.

Estética y educación


Por: Carlota Sedeño

En la historia de las relaciones humanas, el cuerpo ha jugado un papel importante para comunicarse, expresar emociones, estados de ánimo y afecto hacia otras personas. Pero sucede, frecuentemente, que el cuidado del cuerpo y la apariencia personal pueden llegar a convertirse en una obsesión y es conveniente encontrar el término medio entre el cuidado excesivo y la dejadez.

0 comentarios


En la historia de las relaciones humanas, el cuerpo ha jugado un papel importante para comunicarse, expresar emociones, estados de ánimo y afecto hacia otras personas. Pero sucede, frecuentemente, que el cuidado del cuerpo y la apariencia personal pueden llegar a convertirse en una obsesión y es conveniente encontrar el término medio entre el cuidado excesivo y la dejadez. Por otra parte, actualmente, exhibir el cuerpo es para muchos una conquista más de la democracia y el progreso social pero es lamentable la masificación de la vulgaridad y el mal gusto. La vulgaridad aparece como un modo de identificación  social externo: si casi todos lo hacen, se acepta y se imita. Entonces, el ser humano queda reducido al consumo masivo y su dignidad queda en penumbra. Según algunos psiquiatras, seguir al pie de la letra los modos y modas del momento refleja fisuras importantes en la personalidad: ser personas influenciables y faltas de madurez; inseguridad, al pensar que para ser aceptados hay que comportarse así; falta de identidad propia, y querer llamar la atención.

En el mundo actual, numerosas imágenes se proyectan ante nuestros ojos sin previo aviso, desde los ángulos más variados. Buscar lo llamativo, lo estridente, lo zafio y lo vulgar supone hacer el ridículo, entre otras cosas, aunque esto sea compartido por muchos. No dejan de ser penosas esas conductas que se designan como “audaces” y que, en realidad, son puro aborregamiento. En la elección de la forma de vestir la persona manifiesta su interior, su personalidad o la falta de ella si se elige una conducta gregaria. Mucha gente joven y algunas no tan jóvenes, han impuesto el “feísmo” ya que no se busca lo bello sino lo extravagante, lo estridente. Por ejemplo, los tatuajes serían para algunos como una segunda piel, para dar la impresión de hombre fuerte. Es lamentable observar cómo una gran parte de la juventud es manipulada sin consideración por diseñadores, grandes cadenas de fabricación de ropa, revistas y series televisivas. Pero nadie les enseña a mirarse de verdad en un espejo, sin los prejuicios  impuestos por los que deciden la moda.

En ciertas pasarelas de moda, no se sabe bien si se va a contemplar un desfile de mujeres elegantes o unos pobres seres bamboleando su cuerpo, de manera algo ridícula, y exponiendo su intimidad de forma degradante. En la moda actual se produce un claro exhibicionismo, sea de carne o de huesos, y esa tosca erotización animaliza y hace perder dignidad. Nunca faltaron mercaderes de carne humana que se burlaron de un sentimiento universal llamado pudor que tiende a reservar lo íntimo, es una actitud natural pero puede llegar a desaparecer cuando la persona se va degradando paulatinamente en su escala de valores. Cuando se echa por la borda el pudor natural, el vestido centra la atención en lo menos original y personal del cuerpo humano. Desvelar la intimidad fuera del ámbito preciso es tanto como perderse a sí mismo. Cuanta más rica es una personalidad, más intimidad posee. Las personas frívolas se inclinan a manifestar su intimidad por ser algo de poco valor a sus ojos. Conocida es la frase de Coco Chanel: “La moda tiene que ser racional, tiene que ser gracia y, nunca, ser imbecilidad.”

La elegancia es la manifestación del espíritu en la materialidad de la acción, o de la postura, o del gesto, según un modo propio personal, y es una adecuación a las circunstancias. No da lo mismo ir vestido de una manera u otra. Nadie se levanta de la cama y va directamente a la calle en pijama; nadie se presenta en una boda como iría a la playa; nadie va a trabajar, si quiere conservar su trabajo, de cualquier forma. Cuando alguien se presenta de forma inadecuada en un determinado lugar está demostrando falta de respeto hacia los demás. Singularizarse yendo de forma inapropiada a un lugar solo indica extravagancia y falta de consideración a las personas con las que va a estar. Tenemos abundantes ejemplos actuales de esa actitud y no dice nada en favor de quienes así se conducen, solo su carencia de educación. Las fronteras entre el buen y el mal gusto parecen haber perdido su nitidez pero hay que esperar que, algún día, se reconduzca esta situación, es decir, se aplique la inteligencia para re-aprender, inventar y generar formas más bellas, más verdaderamente humanas.


FOTOS -