Vecinos y asociaciones del barrio de La Almozara se movilizan para evitar la demolición de un quiosco que consideran un símbolo de su comunidad
Desde 2021, los vecinos del barrio de La Almozara en Zaragoza han manifestado su preocupación por el estado de deterioro del emblemático quiosco del parque de la Aljafería. Este pequeño edificio, que ha sido durante décadas un punto de encuentro y un lugar significativo para la vida comunitaria, enfrenta una posible demolición por razones de seguridad y falta de mantenimiento. La noticia ha generado una gran movilización vecinal, con protestas, recolección de firmas y un clamor para que se restaure en lugar de ser demolido.
Deterioro progresivo y falta de respuestas
El quiosco, que ha resistido el paso del tiempo y es un lugar “indispensable” para los habitantes de La Almozara, comenzó a mostrar signos de desgaste hace varios años. La Asociación de Vecinos Ebro de La Almozara, junto con otras organizaciones locales, lleva desde entonces solicitando al Ayuntamiento reparaciones para frenar el deterioro. Según Encarna Mihi, presidenta de la asociación, el problema se agravó por “falta de atención” de las autoridades, y a pesar de haber presentado solicitudes ante la Junta de Distrito y el Ayuntamiento, estas no recibieron respuesta.
Ante la inacción oficial, en 2023 el Ayuntamiento decidió demoler el quiosco tras un informe técnico que señalaba un estado de “ruina” y un posible riesgo para los usuarios del parque. Esta decisión causó una fuerte reacción entre los vecinos, quienes consideran que el quiosco, aunque necesitado de reparaciones, podía salvarse y seguir siendo un lugar emblemático para la comunidad.
La respuesta de la comunidad: movilización y resistencia
La propuesta de demolición impulsó una oleada de protestas en La Almozara. En tan solo una semana, los vecinos recolectaron más de 1.600 firmas para evitar que el quiosco fuese derribado. La movilización incluyó manifestaciones y actos simbólicos, como la cadena humana de más de 300 personas alrededor del quiosco. La presión ciudadana hizo que el Ayuntamiento reconsiderara su decisión.
En un pleno municipal, una moción presentada por el PSOE Zaragoza fue aprobada por unanimidad, lo que abrió la puerta a la posibilidad de restaurar el quiosco, siempre y cuando los informes técnicos permitieran una rehabilitación viable. Sin embargo, al revisar los informes, la Junta de Distrito encontró posturas contradictorias: mientras un informe recomendaba la demolición por razones de seguridad, otro contemplaba la posibilidad de restauración, aunque a un costo elevado. Los vecinos solicitaron entonces al Ayuntamiento que se comprometiera públicamente a estudiar alternativas y a reservar presupuesto en 2025 para reconstruir el quiosco o levantar uno nuevo que conserve su esencia.
La importancia del quiosco como símbolo del barrio
Para los vecinos de La Almozara, el quiosco no es solo una estructura, sino un símbolo de pertenencia y de la historia de su comunidad. Encarna Mihi explica que, aunque el edificio tiene desperfectos, muchos pensaban que “podía restaurarse” en lugar de ser demolido, aunque los problemas estructurales, especialmente en las columnas, y el costo de restauración podrían complicar el proceso. Además, la reparación requeriría desmontar y volver a montar la cubierta, algo que elevaba aún más el presupuesto necesario.
José Antonio García, presidente de la Asociación de Vecinos Aljafería, recordó que el proyecto para un nuevo quiosco no tenía en cuenta la estética y el valor simbólico del actual. Según García, el diseño propuesto “perdía toda la esencia” del quiosco, lo que motivó a los vecinos a actuar antes de que se aprobara la demolición sin consultar a la comunidad.
El respaldo de la Junta de Distrito y la continuidad de la lucha
La Junta de Distrito y su presidente, el concejal socialista Guillermo Ortiz, reconocieron la importancia de la resistencia vecinal y calificaron su esfuerzo como “fundamental” para defender el valor cultural del quiosco. Según Ortiz, fue un trabajo en conjunto con asociaciones de vecinos, comerciantes y centros de mayores, que lograron que el Ayuntamiento detuviera la decisión de derribo. “No entendíamos el interés del gobierno en destruirlo en lugar de buscar soluciones”, afirmó Ortiz, satisfecho por la movilización ciudadana que frenó la demolición.
El pasado 28 de octubre, representantes vecinales se reunieron con la consejera de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, para buscar el compromiso del Ayuntamiento de preservar el quiosco. Según Encarna Mihi, la reunión fue un paso hacia un compromiso oficial de conservar este espacio que tanto significa para los vecinos.
Una problemática de fondo: falta de mantenimiento en La Almozara
El deterioro del quiosco no es un caso aislado en La Almozara. Los vecinos denuncian que otras infraestructuras públicas en el barrio sufren de un mantenimiento insuficiente. La falta de atención también afecta al parque de la Aljafería, donde el arbolado y la pasarela del Voluntariado muestran signos de abandono. “Todo está dejado, y eso es algo que usamos diariamente los vecinos”, insisten, denunciando la escasez de presupuesto destinado a la conservación de los espacios públicos.
Los vecinos exigen que el Ayuntamiento mantenga sus promesas y no solo derribe el quiosco, sino que se asegure de reconstruir uno nuevo que mantenga la esencia del original, respetando su valor simbólico como punto de encuentro y reflejo de la identidad de La Almozara.
¿El fin del quiosco o un nuevo comienzo?
Para los vecinos de La Almozara, este no es un “adiós” definitivo al quiosco del parque de la Aljafería. En su lugar, lo ven como una batalla para preservar un símbolo de su comunidad y garantizar que, en caso de que se derribe la estructura, se construya un nuevo quiosco que conserve el espíritu y el significado del original. El compromiso y la movilización de los habitantes del barrio serán determinantes en el futuro de este icónico espacio zaragozano.
