Alberto Izquierdo, diputado del PAR en las Cortes de Aragón, ha defendido este fin de semana que no debe ser el Gobierno autonómico quien decida qué lengua se habla en la comunidad. En una extensa entrevista concedida a ABC, el portavoz aragonesista reivindica una visión de Aragón basada en su singularidad histórica, su derecho a una Hacienda foral y su autonomía en todos los ámbitos, también el lingüístico. Izquierdo comenzó su carrera política en el pequeño municipio turolense de Gúdar, donde sigue tras ocho legislaturas. Desde allí, y como único diputado del PAR, no ha dejado de criticar que «otros decidan por nosotros». En esa línea, lamenta la influencia de la Generalitat catalana sobre la realidad lingüística del este de Aragón: «Que se hable catalán en algunas comarcas de Aragón ni es bueno ni malo, es una realidad, pero eso no convierte a Aragón en parte de Cataluña».
En cuanto a la situación interna del PAR, Izquierdo asegura que el partido necesita un congreso urgente para recuperar su rumbo y rehacer su dirección. Defiende su liderazgo como única candidatura posible para relanzar la formación. Crítico con Tomás Guitarte y Teruel Existe, a quienes acusa de paralizar el desarrollo de la provincia con su «judicialización de todos los proyectos empresariales», sostiene que Teruel es ahora un «desierto empresarial» por culpa de ese modelo.
Sobre la relación con el Gobierno de Aragón, Izquierdo afirma que su partido apoyará presupuestos autonómicos siempre que no supongan retrocesos en el autogobierno. Y frente al reparto de menores inmigrantes, insiste en que la ley debe cumplirse igual para todas las comunidades. «Cataluña no está por encima de la ley», sentencia.
También se refiere a la retirada de Javier Lambán, a quien reconoce como «un gran presidente». Asegura que el PAR está dispuesto a dialogar con todos tras las elecciones de 2027 y que su vocación es asegurar la gobernabilidad desde la moderación.
Finalmente, celebra el dinamismo económico de Zaragoza y Huesca, pero denuncia el aislamiento de Teruel. «La gente no invierte en territorios donde se encuentra hostilidad. Si todo se judicializa, las empresas se van», dice. Y lanza una crítica directa: «Teruel Existe ha bloqueado más que aportado. Quieren servicios pero rechazan crecimiento poblacional. Así no se puede avanzar».
