El personal votará el 17 de septiembre si ratifica el pacto que podría poner fin a más de un año y medio de conflicto laboral
A escasas horas del inicio previsto de una nueva huelga de autobuses urbanos en Zaragoza, la empresa concesionaria del servicio y el comité de empresa han logrado cerrar un preacuerdo que allana el camino hacia la firma de un nuevo convenio colectivo. El pacto, alcanzado este martes tras una reunión maratoniana, ha evitado temporalmente la reactivación de los paros, que estaban programados hasta finales de octubre y amenazaban con afectar de lleno a las Fiestas del Pilar.
Durante casi 20 meses, las negociaciones entre la plantilla y la dirección de Avanza apenas habían dado frutos. Sin embargo, el riesgo inminente de huelga ha acelerado el proceso y facilitado un acercamiento que, según representantes sindicales, supone una solución aceptable dentro de las posibilidades reales del momento. “Es un buen punto de equilibrio. No es el mejor acuerdo posible, pero sí el mejor de los que teníamos encima de la mesa”, declaró el presidente del comité de empresa, Raúl Cabeza.
Aunque el documento aún no ha sido ratificado, la suspensión provisional de los paros ofrece un respiro tanto a los trabajadores como a la ciudadanía. El 16 de septiembre se celebrará una asamblea informativa para explicar a la plantilla los detalles del pacto, y un día después, el 17, se someterá a referéndum vinculante. El futuro del acuerdo depende ahora exclusivamente del voto de los empleados.
Desde la dirección de la empresa, su máximo responsable ha destacado el esfuerzo conjunto realizado para alcanzar este entendimiento. “Ambas partes hemos trabajado con intensidad porque sabíamos lo importante que era desbloquear esta situación”, afirmó. No obstante, dejó claro que la suspensión de los paros sigue siendo provisional, y que el proceso solo se cerrará si la plantilla aprueba el contenido del preacuerdo.
De no recibir el respaldo necesario, la huelga quedaría automáticamente reactivada a partir del 22 de septiembre. En ese caso, las conversaciones tendrían que retomarse con un nuevo marco y posiblemente más tensión en el ambiente. “Los trabajadores tienen la última palabra. Nosotros creemos que el contenido del acuerdo es razonable y beneficioso, pero serán ellos quienes decidan”, insistió Cabeza.
La votación estará marcada también por la división interna dentro del comité de empresa. El acuerdo ha sido negociado y firmado por CCOO, UGT y CSIF, mientras que Sattra y el CUT decidieron no participar en el comité de huelga tras rechazar el reparto de representación. Estas dos secciones han sido tradicionalmente las más activas en la defensa de los derechos laborales en el sector, y se han mostrado muy críticas con el proceso actual.
Incluso llegaron a plantear acciones legales contra la convocatoria inicial de huelga, al considerarla “no representativa”. Ahora, con el preacuerdo sobre la mesa, será clave el posicionamiento de sus afiliados en el referéndum del día 17. En la última votación, celebrada la semana pasada, los sindicatos firmantes del preacuerdo lograron la aprobación de los paros con tan solo 13 votos de diferencia y una participación que apenas superó el 50%.
En cuanto al contenido del pacto, uno de los puntos centrales es la actualización salarial. Para 2024 se establece una subida del 0,75%, mientras que en 2025 se aplicará un incremento del 2,05% más el IPC real. En los dos años siguientes, los sueldos crecerán en función de la inflación, y en 2028 se añadirá un 0,5% adicional al IPC.
Estos términos buscan garantizar una mayor estabilidad y recuperar parte del poder adquisitivo perdido por la plantilla. El acuerdo también contempla mejoras en otras condiciones laborales, aunque no se han hecho públicos todos los detalles a la espera de que la plantilla lo conozca en profundidad en la asamblea informativa.
De esta forma, Zaragoza logra evitar, al menos por ahora, otro episodio de conflicto prolongado en el transporte público. El desenlace, no obstante, dependerá del respaldo que el preacuerdo obtenga entre los propios trabajadores, en un contexto de división sindical y cansancio tras casi dos años de tensión laboral. El resultado del referéndum será decisivo para cerrar definitivamente esta larga negociación.
