La reapertura de Canfranc, la conexión con Europa

Canfranc espera volver a abrir sus vías hacia Europa tras más de seis décadas de silencio

Actualidad Huesca

El regreso del tren internacional de Canfranc se ha convertido en una de las grandes aspiraciones históricas de Aragón. La reapertura de la antigua línea ferroviaria que unía España con Francia a través del Pirineo sigue siendo una demanda constante en la región, después de más de sesenta años desde que el servicio quedara interrumpido. Aunque persisten dudas desde el lado francés, el alcalde del municipio cree que el año 2032 podría marcar el momento de su recuperación definitiva. El sector empresarial también se suma a esta reivindicación y defiende que se trata de un paso estratégico para la economía y la logística del sur de Europa.

Ni el frío ni las nevadas frenan a María José mientras inicia una visita guiada por la emblemática estación internacional de Canfranc, situada en pleno Pirineo oscense. El edificio, inaugurado en 1928 y considerado uno de los complejos ferroviarios más impresionantes de Europa, conectaba Aragón con Francia mediante el túnel de Somport. Su arquitectura monumental y su historia continúan atrayendo a visitantes durante todo el año. En esta ocasión, seis turistas, bien abrigados con gorros y guantes, escuchan atentos las explicaciones mientras recorren sus pasillos.

Durante el siglo pasado, la estación fue escenario de episodios muy diversos. Desde la solemne inauguración presidida por el rey Alfonso XIII hasta acontecimientos relacionados con la Segunda Guerra Mundial, cuando numerosas personas judías atravesaron este punto para escapar hacia territorio seguro. También se convirtió en un lugar estratégico en el tráfico de mercancías durante aquellos años, incluyendo el paso de oro procedente de diversos países europeos que acabó en manos del régimen nazi.

La historia ferroviaria entre España y Francia por este punto cambió radicalmente en 1970. Ese año, un accidente en el lado francés provocó el derrumbe de un puente, lo que obligó a suspender el tráfico ferroviario internacional. Desde entonces, la conexión entre ambos lados de los Pirineos quedó interrumpida. “La línea dejó de funcionar y lo único que conecta actualmente ambos territorios es un autobús que realiza varios trayectos diarios”, explica la guía durante el recorrido.

Canfranc: entre el recuerdo y la esperanza

A pesar de las décadas transcurridas, el cierre del túnel de Somport continúa generando incomprensión entre muchos habitantes de Aragón. “No tiene sentido que permanezca cerrado”, comenta María José al grupo de visitantes. Como muchos vecinos de la zona, mantiene una visión optimista y cree que la reapertura puede convertirse en un impulso económico para toda la comunidad.

En los últimos años, la recuperación de esta infraestructura ha reunido apoyos procedentes de distintos ámbitos. Partidos políticos, asociaciones ciudadanas y representantes empresariales han coincidido en defender la necesidad de restablecer la conexión ferroviaria internacional. De hecho, varios candidatos en procesos electorales autonómicos han incluido la reapertura de la línea en sus programas como uno de los proyectos prioritarios para el desarrollo regional.

“El problema no está en España”

La localidad de Canfranc cuenta actualmente con unos 600 habitantes. Sin embargo, antes del cierre de la línea llegó a superar los 2.000 residentes, cuando el lugar funcionaba como un importante nodo logístico en el Pirineo. Así lo recuerda Fernando Sánchez, alcalde del municipio desde 2003, quien explica que el tren generaba empleo y movimiento económico constante.

Desde su despacho, rodeado de montañas cubiertas de nieve, el alcalde se muestra confiado en que la reapertura sea posible. “Estamos cerca de conseguirlo. Si todo avanza como esperamos, podría ocurrir en torno a 2032”, señala. No obstante, aclara rápidamente que el principal obstáculo no se encuentra en España.

Según explica, el Gobierno español ya ha realizado diversas inversiones para modernizar las vías ferroviarias hasta Huesca. Sin embargo, para restablecer la conexión internacional es imprescindible que Francia lleve a cabo obras similares en su territorio y adapte la infraestructura del túnel de Somport, que tiene una longitud aproximada de ocho kilómetros.

En el país vecino, el proyecto ha encontrado algunas resistencias políticas. Parte de la derecha francesa ha expresado dudas sobre la conveniencia de reactivar la línea. Además, el calendario electoral en ciertas regiones y la necesidad de estudios técnicos han ralentizado el proceso de decisión.

Para el alcalde, recuperar esta conexión supondría mucho más que reabrir un ferrocarril. “Volveríamos a conectar con Europa de forma directa”, afirma. También considera que esta infraestructura permitiría mejorar el transporte de mercancías, reducir el tráfico de camiones que cruzan los Pirineos y fortalecer la logística en toda la península ibérica.

La nostalgia de quienes trabajaron en la línea

Benjamín conoce cada tramo del recorrido entre Zaragoza y Canfranc. Durante tres décadas trabajó como maquinista en esta línea ferroviaria y aún recuerda con precisión cada parada y cada curva del trayecto. Habla con orgullo de aquellos años en los que el tren formaba parte del día a día de la región.

Pero ese orgullo se transforma en tristeza cuando recuerda que la estación lleva más de sesenta años sin conexión internacional. “Como aragonés me duele ver esta vía cerrada”, comenta. “Era una fuente de riqueza enorme y nunca he entendido por qué se dejó perder”.

Actualmente, Benjamín actúa como portavoz de la Coordinadora para la reapertura del ferrocarril Canfranc-Olorón, conocida como Crefco. Esta organización nació en 1993 con el objetivo de impulsar la recuperación de la línea ferroviaria internacional.

Con motivo de diferentes procesos electorales en Aragón, la coordinadora ha enviado cartas a los candidatos para pedirles un compromiso claro con el proyecto. Según explica, hasta ahora no ha recibido respuestas concretas. A pesar de ello, mantiene la esperanza de que el proyecto salga adelante.

“Seguimos creyendo que es posible. Hay suficiente tráfico potencial y el transporte ferroviario puede crecer mucho en Aragón”, asegura.

El interés del sector empresarial

La reapertura de la línea no solo interesa a los ciudadanos y asociaciones locales. Diversas empresas vinculadas al transporte y la logística consideran que recuperar el paso ferroviario por Canfranc tendría un impacto económico importante.

Algunos empresarios defienden que este corredor puede convertirse en una ruta estratégica para el transporte de mercancías entre la península ibérica y el norte de Europa. Actualmente, muchas cargas cruzan la frontera por carretera, lo que genera saturación en determinadas rutas.

Una de las compañías que trabaja en esta zona transporta cereal procedente de Francia hacia distintos puntos de España. En la actualidad, el grano llega hasta Canfranc en camiones y desde allí se distribuye por tren hacia otros destinos.

Según explican desde el sector, la reapertura del túnel permitiría multiplicar el volumen de mercancías transportadas por ferrocarril. Además, facilitaría un modelo logístico más sostenible, reduciendo las emisiones y el tráfico pesado en las carreteras del Pirineo.

Para los empresarios, la línea ferroviaria representa una frontera estratégica dentro del mapa europeo del transporte. Su ubicación central podría convertirla en una alternativa competitiva frente a otros pasos fronterizos ya saturados.

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