Cobros pendientes e inversiones

Los cobros pendientes e inversiones: un equilibrio que muchas empresas siguen sin ajustar

Más Actualidad Negocios

En las pymes se factura, pero no siempre cuando se debe. Un problema que al principio parece asumible, pero que acaba por pesar más de lo que parece.

El crecimiento, la mejora y la inversión son objetivos de muchas empresas. Lo cierto es que muchas veces desean dar el paso, pero se dan cuenta de que les falta algo y suele estar relacionado con lo mismo, la gestión de un dinero que ya tendría que estar en caja. El cobro y el crecimiento están más relacionados de lo que parece.

Facturar no es lo mismo que cobrar

Seguro que puede parecer una obviedad, pero no siempre se gestiona bien. Existen empresas con gran volumen de facturación, pero que sufren retrasos en los pagos y al mismo tiempo, los gastos siguen su curso. Hay que afrontar los pagos de nóminas, proveedores e impuestos, pero el dinero que debería entrar no llega nunca cuando debe. No estamos ante un fallo puntual, es algo más silencioso y constante.

Cobrar puede ser una tarea incómoda

Los expertos en cobrar morosos de Cobratis nos comentan que una de las razones por las que suceden estos retrasos es porquea bastantes empresas les cuesta bastante gestionar estos cobros. Hay que reclamar pagos, insistir, hacer un seguimiento y no siempre es sencillo. Esto se hace especialmente complicado cuando hay relaciones comerciales de por medio. A veces muchas empresas prefieren no tensar la cuerda o presionar por temor a que la relación se rompa. Al final, lo que ocurre es que cuanto más se retrasan este tipo de gestiones, más complicado es recuperar dicho dinero.

Esto ha hecho que el número de empresas que se toman esto en serio haya aumentado, apoyándose en soluciones que profesionalizan el proceso, realizando seguimientos más estructurados y sin depender solo del tiempo de la insistencia que se pueda hacer internamente. No es perseguir al moroso, es gestionar el caso.

La importancia de la liquidez

Cuando caen los cobros, lo que se resiente primero es la liquidez y con ello todo pasa a ser más incierto para el negocio. Muchas decisiones se retrasan, los márgenes son más ajustados, etc. Uno de los temas a los que más afecta todo esto es a la capacidad de crecer de la empresa. A veces existen oportunidades, pero no hay margen para realizar la inversión.

La inversión no es gastar: es tomar buenas decisiones

El hecho de invertir no significa realizar movimientos importantes ni asumir riesgos innecesarios. A veces son decisiones pequeñas, pero bien meditadas.

Los expertos en  inversiones de Tradesoft creen que es necesario mejorar los procesos, incorporar herramientas y optimizar los recursos con los que se cuenta.

Todo ello aplica, tanto si eres un inversor particular como una empresa. Lo que ocurre es que, sin una buena base financiera, las inversiones suelen suscitar ciertas dudas. ¿En qué momento? ¿Son asumibles? ¿Y si luego falta liquidez?

Por este motivo, cada vez son más las empresas que desean hacer un mejor análisis de esta clase de decisiones y no ir a ciegas. Esto ha hecho que en mercado aparezcan herramientas orientadas a la gestión de inversiones para tener una visión más nítida, menos impulsiva y más basada en datos reales. Una buena inversión no es cuestión de intuición, sino de criterio.

Estas dos áreas deben ir juntas

A pesar de que, como has podido ver, tanto el cobro pendiente como la inversión están relacionadas, muchas empresas tratan estos temas como algo separado. Por una parte, se preocupan por lo que todavía no han cobrado y tratan por otra las decisiones sobre en qué se puede crecer.

Piensa que, si cobras bien, tendrás margen y si cuentas con margen es posible invertir. Cuando se invierte bien y con sentido, la capacidad para generar ingresos es mejor. Hablamos de un ciclo que tiene lógica, pero que no siempre se gestiona de esta manera.

¿Cuál es el coste de mirar a otro lado?

Algo que suele pasar que se normaliza el que haya retrasos. A veces creemos que “esto es así”, que “los clientes siempre pagan tarde” y por este motivo pensamos que no merece la pena estar insistiendo demasiado. Lo que ocurre es que esto también tiene un coste, puesto que existe menos liquidez, se depende más de la financiación, hay menos capacidad para reaccionar y todo se acumula. Cuando queremos corregir esto, ya no es tan fácil. Ahora las empresas en muchos casos ya optan por cambiar el enfoque, anticipándose y dejando de reaccionar tardíamente.

El orden se hace necesario y cuando se tienen procesos claros, se sabe cuándo hay que actuar. Recordemos que hay que apoyarse en herramientas cuando sea necesario. No hay que complicarse, pero tampoco dejarlo todo en manos de la improvisación, porque la gestión financiera de las empresas no solo trata de números, va de decisiones y cuanto mejor estén fundamentadas, mayores resultados darán.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *