Los centros de protección de menores en Aragón enfrentan una grave situación de saturación, especialmente en Zaragoza, donde trabajadores sociales denuncian condiciones indignas para los menores no acompañados. En uno de los centros, los jóvenes han llegado a dormir en cojines en el comedor debido a la falta de espacio y recursos. Esta problemática refleja una crisis estructural que amenaza con desbordar al sistema de protección de la región.
La situación se ha agravado desde finales de noviembre, cuando un centro diseñado para albergar a 24 jóvenes alcanzó una ocupación de 42 menores. Este escenario de sobreocupación mezcla a adolescentes en programas de autonomía con aquellos que acaban de ingresar al sistema, generando tensiones y episodios violentos. Los trabajadores sociales señalan que, bajo estas condiciones, solo pueden cubrir las necesidades básicas, como la alimentación, dejando de lado los procesos educativos y de integración necesarios para los menores.
El aumento de la llegada de menores no acompañados está directamente vinculado a la crisis migratoria en las fronteras españolas. Según datos del Gobierno de Aragón, en 2024 llegaron a la comunidad 233 menores, la mayoría presentándose de manera voluntaria en centros sociales, comisarías o ayuntamientos. Solo en el inicio de este año, 16 jóvenes ya han ingresado al sistema de protección.
El Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), responsable de los centros de acogida y reforma, reconoce la gravedad de la situación y está trabajando en soluciones de emergencia. Entre las medidas inmediatas, han solicitado camas plegables, colchones y sillones a otros centros para habilitar plazas temporales. Además, se han activado dos contratos con entidades especializadas para gestionar esta crisis, uno de los cuales permitirá la apertura de un centro de primera acogida en Zaragoza a mediados de febrero.
Los trabajadores sociales denuncian que esta crisis afecta no solo a los menores, sino también a las plantillas, con varios empleados de baja por estrés. La Plataforma por un Convenio Aragonés de Reforma y Protección reclama mejoras en las condiciones laborales, convencidos de que esto repercutirá directamente en la calidad de atención a los menores.
Mientras tanto, la convivencia en los centros sigue siendo tensa, con peleas, robos y conflictos. Los trabajadores recuerdan que estos jóvenes han llegado a España buscando un futuro mejor, educación y trabajo para apoyar a sus familias. Sin embargo, las condiciones actuales no solo vulneran sus derechos, sino que dificultan cualquier intento de integración y desarrollo personal.
