El coloso tecnológico, cuya historia se remonta a la creación de Windows en 1975, es hoy un pilar fundamental en la infraestructura global de la información. La compañía ha confirmado que su ambicioso proyecto de centros de datos en Aragón (España) entrará en servicio a finales de 2028 o principios de 2029, un plazo crucial para el desarrollo de la Inteligencia Artificial en Europa.
La multinacional ha diseñado una estrategia de tres emplazamientos coordinados dentro del área metropolitana de Zaragoza —en La Muela, Puerto Venecia y Villamayor de Gállego— que conformarán lo que técnicamente se conoce como una «región» operativa. Cada uno de estos puntos iniciará con un centro de datos, pero la arquitectura está diseñada para una expansión progresiva.
El plan de trabajo comenzó a principios de 2024 con la presentación formal del Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA). La empresa espera que la tramitación y aprobación gubernamental se complete en el plazo de un año, lo que permitiría iniciar inmediatamente las obras. Microsoft ha adoptado una estrategia de construcción directa, utilizando sus propios contratistas y cadena de suministro. Este enfoque les permite asegurar que, una vez concedidos los permisos, pueden levantar una instalación operativa en menos de dos años, lanzando simultáneamente los tres centros para garantizar su funcionamiento coordinado.
La inversión no solo destaca por su escala, sino por la atención a la sostenibilidad. Ante la preocupación local por el consumo de recursos, especialmente el agua, la dirección de la compañía ha garantizado que sus instalaciones emplearán tecnologías innovadoras de refrigeración que operarán bajo un esquema de «cero agua», desligando su actividad del uso intensivo del líquido elemento.
Esta estrategia de apertura y transparencia se ha visto reforzada por la invitación reciente a periodistas y analistas a visitar un complejo similar en construcción en Gales. El objetivo era disipar las dudas sobre el impacto de estas infraestructuras —que son el motor esencial del mundo digital, desde el comercio hasta las redes sociales— y recalcar la importancia estratégica de la «soberanía digital» que ofrecen a los países que los alojan.
Cada una de las tres zonas de disponibilidad requerirá inicialmente 50 megavatios de potencia eléctrica, con planes de expansión que prevén una capacidad final combinada de hasta 750 MW. La inversión en Aragón es un reconocimiento de su posición logística clave, su potencial en energías renovables y la disponibilidad de terreno, superando obstáculos iniciales y reposicionando a la comunidad como un centro vital en la nueva revolución industrial impulsada por el procesamiento masivo de datos.
