En los mercados energéticos suele repetirse el fenómeno llamado efecto cohete y pluma según el cual los carburantes aumentan con gran rapidez cuando el petróleo internacional se encarece por crisis o conflictos pero después bajan lentamente cuando el crudo vuelve a niveles más estables y la tensión desaparece del mercado mundial energético.
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Desde que una compañía energética compra petróleo en los mercados internacionales hasta que el combustible llega al surtidor pasan numerosos pasos logísticos transporte marítimo refinado almacenamiento y distribución final que normalmente superan con claridad los diez días de margen. Sin embargo muchas petroleras han trasladado de inmediato la subida reciente del barril Brent pese a que el producto que venden procede de cargamentos adquiridos antes de los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán durante los primeros días de la ofensiva militar regional reciente actual reciente.
Expertos en consumo denuncian que esta reacción del mercado puede convertirse en un ejemplo claro de aprovechamiento empresarial al cobrar hoy combustibles adquiridos con costes anteriores bastante más bajos. Explican que el precio minorista es libre pero las autoridades deben vigilar si las compañías aplican correctamente las reglas de competencia porque vuelve a repetirse el llamado efecto cohete y pluma en los carburantes. Por ello reclaman que el organismo nacional de competencia analice posibles prácticas abusivas que perjudiquen directamente a los consumidores y al equilibrio del mercado energético español actual.
Las asociaciones de consumidores también alertan de que el encarecimiento no se limitará únicamente a la gasolina y el diésel porque otros combustibles ligados al petróleo ya muestran incrementos notables. El gas natural por ejemplo se encarece con rapidez en Europa y su coste termina influyendo en el precio mayorista de la electricidad debido al sistema marginalista que utilizan muchos mercados europeos. Si esta tendencia continúa durante varias semanas especialistas calculan que el recibo eléctrico podría subir alrededor de un treinta por ciento para hogares y pequeñas empresas en primavera próxima en España.
Entre los colectivos más inquietos están los trabajadores autónomos que dependen del vehículo para desarrollar su actividad diaria. Transportistas repartidores comerciales o agricultores ya notan el impacto directo del combustible. Según organizaciones representativas del sector cada profesional por cuenta propia podría gastar cerca de trescientos euros adicionales al mes si los precios actuales se mantienen durante las próximas semanas. Muchos pequeños negocios reconocen que trasladar ese incremento al cliente final resulta casi imposible porque competir con grandes empresas y cadenas logísticas sería aún más difícil. Por eso representantes del colectivo reclaman a las administraciones medidas urgentes alivios fiscales temporales ayudas directas y políticas que refuercen la protección del tejido autónomo regional mientras persista la tensión energética internacional generada por el conflicto actual.
