Zaragoza. El asesinato de Laia, la niña de solo 2 años, sigue conmocionando a la sociedad aragonesa. Durante la tercera sesión del juicio llevada a cabo en la Audiencia de Zaragoza, se desvelaron detalles perturbadores acerca de los eventos que llevaron a su trágica muerte.
Los forenses, compareciendo a puerta cerrada debido a la gravedad de su testimonio, confirmaron que Laia sufrió una serie de maltratos y torturas a manos de su madre, Vanesa M., y su padrastro, Cristian L., que culminaron en una muerte prolongada y extremadamente dolorosa.
Uno de los hallazgos más impactantes fue una lesión en el duodeno de la niña, causada por un golpe violento. Esta lesión derivó en una peritonitis infecciosa, la cual, durante un período agonizante de al menos 48 horas, terminó con la vida de la pequeña.
Tras la presentación del informe forense, se expusieron los informes psiquiátricos de ambos acusados. Estos indicaron que ambos eran plenamente conscientes de los maltratos infligidos a la niña y, por ende, deben ser imputados por el crimen.
Manuel Hatero, abogado del padre biológico de Laia, subrayó la contundente evidencia que se ha acumulado contra los acusados, incluyendo testimonios de la policía, vecinos y pruebas periciales.
El impactante informe reveló la existencia de 73 lesiones recientes y 28 antiguas en el cuerpo de Laia. Además, un análisis de los dispositivos móviles de los acusados desveló fotografías que mostraban el grado de tortura al que la niña fue sometida, incluyendo una en la que aparecía suspendida a más de dos metros de altura, con una expresión de puro terror en su rostro.
El juicio se reanudará el próximo lunes, con las conclusiones finales de cada parte. Ambas defensas buscan la absolución de sus clientes, mientras que el ministerio fiscal y el acusador particular demandan prisión permanente revisable para ambos.
Este caso ha reavivado el debate público sobre la necesidad de tomar medidas más enérgicas contra el maltrato infantil en España.
