El presidente del Gobierno defiende su gestión en el Congreso y acusa al expresidente popular de haber llevado a España a Irak “a cambio de ego”. Feijóo le responde: “No a la guerra y no a usted”.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este martes en el Congreso la posición de España ante la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán. En una intervención de 36 minutos, Sánchez ha recuperado el espíritu del “No a la guerra” para marcar distancia con la postura adoptada por José María Aznar durante la invasión de Irak en 2003.
Sánchez reprochó al exmandatario del PP que “arrastrara al país a una locura a cambio de ego” y advirtió de que su Ejecutivo “no repetirá los errores del pasado”. “No elegimos las crisis, pero sí cómo reaccionamos ante ellas”, subrayó, citando la pandemia, la guerra de Ucrania y los efectos de la actual crisis en Oriente Medio como ejemplos de su gestión.
El presidente reconoció la incertidumbre sobre la evolución del conflicto, pero insistió en que “de esta guerra no saldrán salarios más altos ni viviendas más asequibles”, y denunció que “solo sirve para alimentar los intereses de los de arriba”. “España no será cómplice de agresiones ilegales ni de mentiras disfrazadas de legalidad”, concluyó entre los aplausos de su grupo parlamentario.
Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, cargó contra Sánchez llamándolo “pacifista de pacotilla” y le reprochó su supuesta incoherencia en la defensa de la paz. “La posición del Partido Popular es clara: no a la guerra y no a usted, señor Sánchez”, declaró, acusando al Gobierno de refugiarse en la crisis iraní para eludir la falta de presupuestos.
Desde Vox, Santiago Abascal fue más allá y afirmó que Sánchez “anhela las catástrofes” para “tapar sus corruptelas”, mientras que los socios parlamentarios del Ejecutivo —Sumar y Esquerra Republicana— aprovecharon su intervención para respaldar la posición pacifista del Gobierno y recordar el “legado” de Aznar en Irak.
En un contexto internacional cada vez más incierto, la sesión parlamentaria dejó patente que la guerra de Irán se ha convertido en un nuevo frente político interno, donde cada partido busca reivindicar su relato sobre la paz, la memoria y la responsabilidad del poder.
