Javier Azúa, padre del joven de 14 años fallecido en el trágico accidente, expresa su descontento con la sentencia: «Estamos muy descontentos. Atropellar a un lince ibérico supone 90.000 euros de multa. Para la Justicia española vale 40 veces más la vida de un animal que la de tu hijo».
El conductor de un autobús ha sido condenado por un homicidio por imprudencia leve debido al atropello que resultó en la muerte del joven de 14 años mientras viajaba en un patinete eléctrico en el cruce entre vía Ibérica y la calle Argualas. La sentencia, dictaminada por el titular del Juzgado de Instrucción número 10 de Zaragoza, incluye una retirada de carné de conducir de 14 meses y una multa de 3.360 euros.
A pesar de que la calificación del delito ya era conocida y no implica prisión, la confirmación de la sentencia ha sido una fuente de desilusión para la familia, ya que la Policía Judicial consideró que se trataba de una imprudencia grave. Ambas partes llegaron a un acuerdo que no satisfizo a los Azúa. El padre del joven, Javier Azúa, expresó sus sentimientos mixtos: «Estamos aliviados, porque esto por fin se ha acabado, pero a la vez muy decepcionados con la Justicia». Añadió que les dijeron que no había margen para la acción legal porque la jueza había preparado todo y que era lo máximo que podían obtener, lamentando que «no nos quedaba otra».
Los homicidios por imprudencia leve tienen una pena máxima de 18 meses de multa y 18 meses de retirada del carné. La defensa había presentado un recurso ante la Audiencia Provincial de Zaragoza solicitando que el atropello fuera considerado un delito de homicidio por imprudencia grave. Sin embargo, en el auto emitido el 4 de julio, la jueza concluyó que el conductor no había infringido las normas de tráfico y que su percepción falló al no percatarse de la presencia del menor en el patinete, señalando que este último iba vestido con ropa oscura, llevaba capucha y carecía de elementos reflectantes.
Javier Azúa lamentó la disparidad entre la multa impuesta en este caso y las sanciones por atropellar a un lince ibérico, señalando que la Justicia española valora la vida de un animal más que la de su propio hijo. No obstante, el dinero de la multa se destinará a la fundación en honor a su hijo, que se creó para ayudar a niños desfavorecidos a través del fútbol, una de las pasiones del joven zaragozano. Además, el Ayuntamiento de Zaragoza ha nombrado un puente en su honor, el mismo que solía cruzar camino al instituto, que conecta la calle Sagrada Familia con la calle Embarcadero.
